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Viñedo prefiloxérico. ¿Qué es?

Hablar de viñas viejas evoca a las centenarias cepas prefiloxéricas, que por ubicación o predominio de suelos arenosos en que están plantadas se hicieron resistentes a la plaga de la filoxera, responsable de arrasar los viñedos de la vieja Europa en la segunda mitad del siglo XIX.

En 1863, el insecto aparece en unos invernaderos cercanos a Londres. En cinco años, atraviesa el Canal de la Mancha y ataca un viñedo de Burdeos. A partir de ahí, la propagación fue imparable, ya que la filoxera afectó también a Portugal, Alemania, Italia y España. Marcó un antes y un después en la historia vitícola. Ningún tratamiento pudo ni puede acabar con este parásito que cuando es una larva ataca directamente a las raíces de las vides. Se necesitaron más de 30 años para superar la plaga gracias a portainjertos de origen americano que eran naturalmente resistentes a la filoxera. A estas vides se le comenzaron a llamar de pie americano y hoy componen gran parte de las viñas que se cultivan en el mundo.

Algunos focos de vides prefiloxéricas existentes en España se han traducido en vinos especialmente notables. En la localidad toledana de Quero, dos jóvenes empresarios, Federico y Rafael Lucendo, cultivan verdaderos tesoros de la viticultura, en una labor en la que participa también Julián Ruiz Villanueva de la bodega Esencia Rural. Apuestan por las variedades autóctonas Airén y Tinto Velasco, complementadas con Tempranillo y Syrah. Las plantas se alimentan de un suelo de arena y cal, con la mínima intervención, dejando que el terruño y las vides prefiloxéricas se expresen de forma natural sin filtros. Elaboraron en 2006 el primer vino El Linze y los éxitos no se hicieron esperar. Son plantas que han sobrevivido a todo y se alzan, hoy, para mostrar que la alianza entre la tierra manchega, el sol y la persona que las trabaja sigue teniendo visos de eternidad. Julián se encarga de transmitir la energía y el poder de ese compromiso. Sus vinos “de Sol a Sol” son un homenaje a todos los agricultores que se han esforzado por trabajar la tierra, con naturalidad y sencillez.

Suelen ser vinos intensos, estructurados y concentrados, con un refinamiento y complejidad muy interesantes. El pie franco es, una vid no injertada, con lo cual no hay patrón y variedad, sino que es todo la misma planta, una misma cepa. Y es que el desarrollo radicular de estas plantas le hace superar mejor las condiciones de falta o exceso de agua, y una consiguiente mayor nutrición mineral. La planta tiene una raíz principal capaz de penetrar a una gran profundidad y extraer la mineralidad, para luego aportar a los vinos singularidad. Además, son plantas que suelen estar perfectamente adaptadas a su entorno y que si han llegado a esa edad tan avanzada es porque consiguen entregar uvas de gran calidad, aunque escaso rendimiento. En un vino de pie franco encontramos la variedad en estado puro.

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